martes, 11 de marzo de 2014

5.896.300 iniciativas


La crudeza de la situación económica y social actual es una realidad.

Es cierto que en España tenemos casi seis millones de parados, y que día a día vemos cómo echan el cierre muchas empresas de nuestro entorno. 

Además, la competencia, a la hora de buscar trabajo, es más dura que nunca. Hay muchos profesionales intentando buscarse un hueco en el mercado laboral, algunos con muchos años de experiencia, y otros con curriculums de vértigo (varias carreras, más de un master, infinidad de cursos...). 

Ante tales expectativas ¿Qué podemos hacer? 

La respuesta siempre es la misma: DIFERENCIACIÓN

No hay duda de que la formación es de vital importancia, pero ahora es sólo una Condición Necesaria. La lógica me lleva a pensar que si los buzones de las empresas están saturados de curriculums brillantes y de tantos años de experiencia, la clave de la DIFERENCIACIÓN, no será otra cosa, que añadir a una buena formación algo DIFERENTE. Tiene sentido ¿No?

Con algo diferente, no estoy pensando en ir a  kazakhstan  a hacer un master llamado: "Aprende a cultivar  tulipanes en Marte". Quizá no se nos ocurre porque es mucho más sencillo.

¿Qué hay de nuestros valores?

Poco a poco hemos ido introduciendo en nuestro vocabulario palabras que, en la mayoría de ocasiones pronunciamos sin saber qué significan. Puede ser que términos cómo "Coach", "Management", o "Networking" resulten más sofisticados y nos den un cierto "caché". Puede ser que para hacerles hueco en nuestro saco de sustantivos hayamos tenido que sacar "Valores". Pero...

¿Y si resulta que, obsesionados por añadir más lineas en nuestros CV, nos olvidamos de crecer en valores y demostrar que los tenemos?

¿Y si resulta que se necesita gente simpática?

¿Y si resulta que se necesita gente graciosa?

¿Y si resulta que se necesita gente sencilla?

¿Y si resulta que se necesita gente que disfrute con lo que hace?

¿Y si resulta que se necesita gente honesta y con principios?


En España necesitamos 5.896.300 iniciativas. En el peor de los casos, y olvidándonos de la probabilidad, tendríamos 5.896.300 fracasos que, sin lugar a dudas, sería mejor que 5.896.300 parados.








1 comentario:

  1. Que bueno , muy interesante . Gracias Carmen Perez , te felicito por tu blog.

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